Nada se pierde ¿y la confianza?

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La confianza

La confianza es una fortaleza emocional que nace en lo más profundo del ser, estar convencidos de ser capaz de enfrentar situaciones y alcanzar el éxito en una determinada tarea o misión, creer en nuestras propias habilidades, asumir una actitud positiva frente a la vida, y solo si confiamos en nosotros mismos, podremos confiar en las demás personas.

La confianza está vinculada al nivel de autoestima

El creer que eres capaz de actuar de una cierta manera frente a una determinada situación y obtener los resultados que deseas… Creer en ti.

Toda relación personal e interpersonal, bien sea entre dos o más  personas o entre una empresa y sus empleados o consumidores, necesitan de la “Confianza” para poder consolidarse, razón por la cual es importante, conseguir la confianza del otro, en este proceso, la empatía, juega un papel muy importante, ya que el éxito de toda negociación consiste en saber ponerse en el lugar del otro.

“La confianza es difícil de conseguir y  muy pero muy fácil de romper”

Platón ya decía que «buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro» y Sófocles dijo que «la más hermosa de todas las obras humanas consiste en ser útil al prójimo, y vender es ser útil a otro», por lo tanto, podemos inferir que el tratar a los demás como quieres ser tratado, es la principal ley de vida en las relaciones interpersonales, un viejo aforismo dice: «Nada se pierde. Todo cuanto hagas regresa a ti».

La confianza

¡Nada se pierde! Todo se transforma

El tener autoestima, cultivamos autoconfianza y junto a la empatía, inspiramos confianza en los demás, teniendo presente, que nadie es capaz de transmitir, reflejar o dar lo que no tiene. La confianza no es algo que se improvise, es lenta, difícil de conseguir y fácil de perder. Requiere seriedad, perseverancia y a veces… años. Una persona satisfecha se lo dice a tres amigos. Una persona enfadada se lo dice a tres mil. La confianza no se consigue nunca con la mentira, solo y exclusivamente se consigue con la verdad.

La confianza

Pero, ¿Qué hago cuando pierdo la confianza en alguien?

A menudo, esperamos mucho más de los demás, de lo que en realidad pueden dar, cuando la pérdida de confianza se produce, genera en nosotros sentimientos de culpa, pero sobretodo, sensación de “Vulnerabilidad”, que en el imaginario colectivo, la vulnerabilidad personal es sinónimo de debilidad, según lo señala Dada Japamantra en sus conferencias. Y esa debilidad es la que nos ayuda a mostrarnos a los demás como somos ‘adentro’, como es nuestra humanidad.

Cuando sentimos que somos vulnerables, nos sentimos en peligro, en riesgo, y el usar esa vulnerabilidad a nuestro favor, dependerá en gran parte, de nuestra autoestima, de nuestra seguridad interna, inteligencia y fuerza. El entender que nos equivocamos, nos abre dos posibles escenarios:

  • El primero, generar un sin fin de emociones tóxicas y vivir lamentándonos, perdiendo gran parte de nuestra energía vital.
  • El segundo escenario, es experimentar toda la fuerza que viene de tu poder interno y aprovecharla, ya que la vulnerabilidad es creadora de empatía.

“La vulnerabilidad aplaca y te empuja a actuar con empatía hacia los demás, cultivando la confianza”

Por lo tanto, “Nada se pierde, todo se transforma” y cuando se rompe la confianza en algo o alguien, la misma se puede transformar en un sinfín de posibilidades que antes no habías considerado, vive con valentía, muestra tu valor, tu alma, tu ser, todo depende de la actitud con la que afrontes la situación y el coraje de convertir la vulnerabilidad en tu fuerza interna.

La confianza