Síndrome Post Vacacional ¿Mito o Realidad?

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Síndrome post vacacional

Síndrome Post Vacacional ¿Mito o Realidad?

Para el ser humano, las vacaciones representan un tiempo sagrado, sea cual sea el destino y las actividades a realizar, el simple hecho de no tener el compromiso y la responsabilidad de laborar, causa placer en el organismo.

Durante las vacaciones, el cuerpo experimenta placer y libera todas las frustraciones reprimidas, acumuladas durante el período laboral.

El llamado síndrome postvacacional, también conocido como estrés o depresión postvacacional, se refiere a la ansiedad o presión emocional que se presenta al afrontar la readaptación a las tareas laborales (trastorno adaptativo) después de un período vacacional.

El síndrome postvacacional no es considerado como una enfermedad sino como un proceso de adaptación a la vida laboral después de las vacaciones que, para algunas personas, puede resultar difícil.

Son más vulnerables aquellas personas que tienen problemas en su trabajo, según ha informado el psicólogo y miembro de Top Doctors, Miguel Casas.

No existe consenso en la sociedad científica sobre la definición exacta o la existencia real de este “síndrome postvacacional”, pero se considera que es producto de que en gran parte del entorno, el trabajo se tiene por una actividad negativa, obligada y sacrificada.

En las sociedades en que se considera el trabajo como algo creativo, con sentido por sí mismo y digno para el ser humano, el estrés postvacacional prácticamente no existe.

Esta sensación de dificultad que se tiene al volver al trabajo lo sufren más las mujeres que los hombres.

Síntomas

  • Ansiedad
  • Insomnio
  • Bajo estado de ánimo
  • Decaimiento
  • Falta de energía
  • Sensación de hastío
  • Angustia
  • Percepción de no ser capaz de adaptarse de nuevo al entorno laboral
  • Palpitaciones
  • Sudoración
  • Aumento de las frecuencias respiratorias y cardíacas
  • Temblores, entre otros.

El doctor señala que “Las personas más proclives a padecer depresión postvacacional son las que tienen problemas en su trabajo, ya sea porque no les guste, porque tengan malos horarios, porque hayan padecido algún tipo de ‘acoso laboral’ o porque estén afrontando problemas de despidos, algo muy habitual hoy en día con la crisis”.

Especialistas han consensuado internacionalmente unos criterios sobre el síndrome postvacacional: presentar síntomas emocionales, comportamentales o adaptativos en respuesta a un factor estresante identificable. Si estos síntomas se perpetúan más allá de unos días, puede aparecer un verdadero síndrome de ansiedad generalizada, un llamado estrés crónico o un trastorno depresivo que manifestará una clínica específica y que puede requerir tratamiento específico, si se llega a esta situación lo mejor es consultar con un especialista.

Mapa mental síndrome post vacacional

Recomendaciones

Muy pocos casos de estrés postvacacional precisan de un abordaje profesional, ya sea médico o psicológico.

Para superar las molestias al cambio de vida desde las vacaciones a la vida laboral, se recomienda, cuando sea posible:

  • Empezar de manera gradual con la intensidad del trabajo, de menos a más intensidad.
  • Comenzar por las tareas más gratas.
  • Aprovechar los tiempos de descansos o comida para volver a alguna actividad agradable, para las relaciones sociales o familiares.
  • Dormir adecuadamente, alrededor de las ocho horas.
  • Mantener horarios regulares tanto durante el día como en las horas de acostarse y levantarse.
  • No “llevarse trabajo a casa”, es decir, dejar en el trabajo lo concerniente a éste.
  • Practicar ejercicio físico moderado, si es posible a diario.
  • Seleccionar aquellas actividades que podemos llevar a cabo, y delegar aquellas para las que no estamos tan preparados.
  • Mantener una actitud realista y proactiva, sin sopesar una y otra vez, todas las alternativas a las cuestiones planteadas.
  • Plantear los problemas laborales del modo más simple y esencial posible, prescindiendo de los detalles y sopesando la esencia para encontrar las soluciones.
  • Halagar el trabajo bien hecho de las personas a nuestro alrededor y corregir las conductas inapropiadas o negativas en cuanto surjan de modo sutil pero firme.
  • Practicar la relajación en intervalos regulares, eliminar pensamientos erróneos o ideas irracionales que puedan darnos ansiedad.